La Iglesia

La Iglesia era el plan de Dios desde la eternidad. Dios colocó a la nación de Israel como luz a las naciones, a quien las naciones VENDRÍAN para ver y oír de Su Gloria. A diferencia de Israel, la misión de la Iglesia es IR y ser sal y luz entre las naciones. La Iglesia es el instrumento de Dios para llevar el Evangelio a cada hombre, mujer y niño en el mundo. Fundamentos Bíblicos para la Iglesia

La Iglesia (ekklesia – una asamblea de personas nacidas de nuevo) pertenece a Cristo, quien la compró con Su propio sangre. Jesús dijo, “Yo edificaré mi Iglesia.” (Mt. 16:18-19) La Iglesia no pertenece a ningún pastor ni corporación, sino a Jesús. La Iglesia nació el Día de Pentecontés (Hechos 2) y es una creación viviente de Dios por medio del Espíritu Santo para llevar el Evangelio a lo último de la tierra. Es el Cuerpo de Cristo, quien es la Cabeza. Cuando Cristo obra en el mundo hoy, Él lo hace a través de Su Cuerpo, la Iglesia.  La Naturaleza de la Iglesia

El propósito principal para toda la creación (su razón de ser) es glorificar a Dios mismo.  La gloria de Dios representa todo lo que es verdadero de Él; Su naturaleza, atributos, carácter y acciones. Glorificar a Dios es Su intención principal para la eternidad y el propósito central de la existencia del hombre. Él está ejecutando Sus propósitos eternos hacia este fin. (Rom 15:6,9; Ef. 1:5; 2Tes 1:12; 1Ped 4:11).

La Biblia enseña que la Iglesia también tiene un propósito interno que es la edificación de sus miembros (Efesios 4:11-16), y que hay un propósito externo que pone el enfoque de la Iglesia fuera de sí misma. Es la razón por la cual Jesús vino; a alcanzar a los perdidos. “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).  El Propósito de la Iglesia

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