¿Qué es la Vida Eterna?

¿Qué es la Vida Eterna?
por Brian L. Avery y Jerry Jacobson, ©2012 United World Mission Inc.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16, NVI)

La mayoría de los cristianos conocen este versículo, pero ¿Qué es la vida eterna?

Diferentes personas y culturas tienen conceptos diferentes de lo que sucede después de la muerte terrenal. La mayoría de los cristianos o creyentes piensan que la vida eterna es sola una vida que sigue después de la muerte; mayormente una vida en la presencia del Señor Jesucristo y Dios en el cielo. Sin embargo, la Biblia presenta un concepto de la vida eterna que pocas veces es entendido por los “cristianos” o “creyentes;” quienes son las personas que Dios salvó; las personas que tienen sus pecados perdonados.

Podemos mirar muchas cosas de puntos de vista diferentes.  Por ejemplo, puedo mostrarle una Biblia con sólo la portada en frente visible. Por lo general, usted vería el libro con el título del libro que dice “La Santa Biblia”.  Podría mostrarle el lado posterior de la misma Biblia.  Sería del mismo color pero no tendría ninguna letra ni una palabra.  Podría parecer como cualquier otro libro.  Podría mostrarle la Biblia abierta, tal vez con letras rojas y negras.  Cada vista del libro es diferente pero siempre sería la misma Biblia.

Hay muchos asuntos que la Palabra de Dios describe en maneras diferentes, de diferentes puntos de vista, sin embargo son el mismo.  Así es con el concepto de la vida eterna.

Definiciones Bíblicas de la Vida Eterna: Se encuentra en la Biblia varias definiciones de la vida eterna. Para esta seria de estudios enfatizamos dos.

Romanos 6:23 dice “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”  Dice que la vida eterna es una dádiva de Dios.  Una dádiva es algo que se da gratuitamente.  Entonces, la vida eterna viene de Dios y es dada por Dios.  La vida eterna es un regalo.  Es gratis.  No es necesario pagar ni hacer algo para recibir la vida eterna.  Y, se encuentra a vida eterna “en Cristo Jesús,” Señor nuestro.

“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” (1Juan 5:20)  Lea y piensa bien en lo que dicen los versículos.  La vida eterna es “conocer al que es verdadero.”  “El verdadero” es Jesucristo.  Así entendemos que la vida eterna es Jesucristo.

“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.  Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” (Juan 12:49-50).  Piensa bien en lo que dicen los versículos.  Dicen que “el mandamiento del Padre” dado a Jesús es la vida eterna. ¿Qué fue mandado a Jesús por el Padre?  Fue lo que dijo Jesús.  Fue lo que Jesús habló. Entonces, la vida eterna es las palabras de Jesús, o las palabras de Dios.

En Juan 17:3 Jesús dijo “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” ¿Qué dice Juan 17:3 en cuanto a la vida eterna?  La vida eterna es conocer a Dios y a Jesucristo.  Entonces podemos interpretar Juan 3:16 así:  “… para que aquel que en él cree, no se pierda, mas conozca al único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Dios envió.”

Con esto, tenemos dos preguntas.  ¿Cómo podemos conocer al infinito, eterno Dios y a Jesucristo?  Y, ¿Qué es conocer a Dios?

Hay tres maneras de poder conocer a Dios.

1) Dios, el creador de todo se nos revela en Su creación. Romanos 1:20 dice, “Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.” Todo lo que Dios creó es una expresión de Su naturaleza. La grandeza, el orden, la diversidad, la complejidad, la belleza de la creación, etc., son expresiones de Él (Salmo 19:1-2).

2) Dios se nos quiere revelar por medio de la Biblia (las Escrituras). Es una revelación especial; la historia de cómo Dios creó el mundo, cómo la humanidad lo rechazó, y cómo Dios realizó Su plan para restaurar la humanidad. “Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos” (Gá 4:4). “Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida” (Juan 5:24). Un discípulo tiene sed por estudiar la palabra de Dios para conocer a Dios y lo que Él quiere para la humanidad. “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.” (Salmo 42:1)

3) Dios mora en Sus discípulos a través del Espíritu Santo y nos ofrece la intimidad, unión, amor y compañerismo con Él. “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes” (Juan 14:15-17). “Dentro de poco el mundo ya no me verá más, pero ustedes sí me verán. Y porque yo vivo, también ustedes vivirán. En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes” (Juan 14:19-20).

Esta intimidad y comunión con Dios se diferencia el Cristianismo de otras religiones. Jesús lo hizo posible con su muerte en la cruz, pagando la pena por nuestros pecados para que conozcamos a Dios y a Jesucristo. “A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.” (Col 1:27)

Conocemos a Dios como conocemos una persona.  Nos relacionamos con ella. Generalmente, conocemos a una persona por conversar con ella.  También por estar juntos, por hacer actividades juntos.  Poco a poco aprendemos lo que le gusta y no le gusta la persona, cómo quiere hacer las cosas, su carácter, su personalidad…

Es igual con Dios.  Dios ha dado a su Espíritu Santo para morar en nosotros.  Está con nosotros y en nosotros.  Su propósito es comunicarnos lo que Dios quiere hacernos entender (Juan 15:15), y comunicar a Dios lo que queremos compartir con Él. “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,” (1Cor. 2:11-12).

Si Dios comunicó sus deseos a los hombres de Dios del Antiguo Testamento como Adán, Noé, Abraham, Moisés, … quienes no tenían al Espíritu Santo morando en ellos, tanto más se comunica con nosotros, sus hijos, quienes tenemos al Espíritu Santo.

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El Discípulo de Cristo

¿Qué es un discípulo de Cristo?    por Brian L. Avery, UWM ©2012

Juan 15:1-8

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía.” (vs. 1-2)

“Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.” (vs. 8)

La vid es una planta trepadora que produce el fruto, la uva.  Crece mucho como el güisquil (Guatemala) o el chayote (Nicaragua).  Esto es, crece por todos lados, trepando y cubriendo árboles, casas, lo que encuentra para cubrir.

Para que produzca, es necesario limitar el crecimiento de la vid.  Las ramas que no producen son podadas y quitadas de la planta. Y las ramas que producen son podadas para que no crezcan mucho.  El objetivo de criar la vid es la producción de uvas.

Jesucristo comparó a si mismo con la planta completa, la vid.  Comparó al Padre con el agricultor que cuida la vid y sus discípulos con las ramas (pámpanos) que producen la uva.

No explicó claramente con qué fue comparado el fruto, la uva.  En la comunidad evangélica hay varias explicaciones incluyendo obras y actitudes de los creyentes o discípulos, nuevos creyentes, y el resultado del evangelismo.  Por el contexto, los versículos 7 y 8, y 15 y 16 considero el fruto es mayormente obras de Dios, resultando de peticiones y oraciones de los creyentes.  Apoyo esta conclusión con textos como Efesios 2:8-10, 2 Timoteo 3:16, 17 y otros.

Siguiendo la comparación, el cristiano, discípulo o creyente existe para producir “obras de Dios.” (vs. 5) El que no produce es separado de Cristo y destruido. (vs. 2, 6)  El que produce es “limpiado” para que produzca más.  La “limpieza” es a través de las palabras de Cristo. (vs. 2, 3)

Los versículos 7 y 8 explican cómo se producen las obras.
a)  Hay dos condiciones que tienen que ser cumplidas que se encuentran en el versículo 7.  Primero es permanecer en Cristo.  Permanecer en Cristo es bien definido en 1Juan 3:24a, pero también en Juan 15:9-15.  Es obedecer a Cristo.  Segundo es que las palabras de Cristo permanezcan en el Discípulo.
b)  Las condiciones son seguidas por la petición… pedir lo que quiere.
c)  Las “obras de Dios” son las respuestas a las oraciones que Dios provee.

Los versículos 7 y 8 dan los resultados de cumplir las condiciones y pedir:
a)  Dios hace lo que fue pedido.
b)  Dios es glorificado (por lo que Dios ha hecho)
c)  El creyente produce “obras de Dios.”
d)  El creyente es así un discípulo.

Los versículos del 10 a 17 profundizan la enseñanza anterior.  Mayormente por ser “amigos” de Cristo, a través de obedecerlo, Dios le revela lo que quiere que sepa y así tiene conocimiento de qué debe de pedir.  Pedir en el nombre de Cristo es pedir conforme a Su voluntad. Así es entendido que el discípulo de Cristo pide la voluntad de Dios porque ha sido revelado al discípulo y porque actúa como si fuera Jesucristo.

Así un discípulo de Cristo es aquella persona que es unido a Cristo, es obediente a Cristo, en que vive Su palabra, que pide a Dios y recibe lo que pide.  Hace la obra de Dios a través de obedecer a Cristo, vivir de acuerdo con Su palabra y pedir .  Dios hace la obra (produce el fruto) y la atribuye al discípulo.

Una Iglesia que Deleita a Dios

por Jerry Jacobson, UWM

¿Es posible ser una iglesia que deleita a Dios? Si fuera posible, ¿cómo sería una iglesia así? Tenemos nuestras tradiciones y doctrinas de la iglesia. Tenemos nuestros conceptos de Dios. Vamos a la iglesia para cantar y escuchar un sermón, pero ¿deleita a Dios esto?  Servimos a Dios para recibir bendiciones de Él (una respuesta a nuestras oraciones) o porque tenemos miedo de ser castigados en el infierno. No tenemos deleite en Dios porque parece que Dios no deleita en nosotros. Hacemos a Dios en nuestra imagen y semejanza y sembramos esta imagen de Dios. Sembramos una palabra que no es buenas noticias al mundo o no compartimos a Jesús con nadie porque este deleite no está en nosotros. Pero una iglesia que deleita a Dios sorprenderá al mundo con su mensaje y con su manera de vivir.

Examinamos lo que la Biblia dice acerca de todo esto para que no caigamos en el mismo hoyo. Primero, el diccionario dice lo siguiente:

Deleitar — vt. Producir deleite del ánimo. Encantarse, regocijarse, tener placer o gozo.

Deleitarse con, complacerse en — vi. Recibir gran gozo o placer de algo o alguien.

Iglesia — Es de la palabra griega ‘ekklesia’ que significa una asociación o asamblea de ciudadanos llamados por y para Dios. La Biblia nunca usa la palabra iglesia para denotar un edificio o una denominación, pero siempre refiere a un grupo de creyentes nacidos de nuevo.

Una iglesia que deleita a Dios, entonces se refiere a un grupo de creyentes de quienes Dios recibe gozo o placer. ¿Cómo es esta iglesia?

El Antiguo Testamento

En la ultima etapa de la creación, dijo Dios: “Hagamos al hombre”—palabras que muestran la importancia de la obra que estaba por hacerse, la formación de unas criaturas, que habían de ser los representantes de Dios, investidas de autoridad y dominio como visibles cabezas y monarcas del mundo—“a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Esta es una distinción peculiar, cuyo valor aparece en el hecho de que las palabras se repiten dos veces. Pero ¿En qué consistía esta imagen de Dios?—no en la forma recta o vertical o en las facciones del hombre, no en su inteligencia, no en su inmortalidad, porque no tiene, como Dios, una eternidad pasada como una futura, sino en las disposiciones morales de su alma, comúnmente llamadas justicia original. (Eclesiastés 7:29: “Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.”)

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (Génesis 1:27) En parte la imagen de Dios es plural; varón y hembra los creó, tal como Dios es una comunidad de tres, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Aunque la Biblia no usa la palabra ‘deleite,’ es claro que en el principio Dios se deleitó en Su creación. “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.” (Gn 1:31) Incluso en la primera familia Dios se deleitó, la base de la sociedad humana, y la imagen de la trinidad misma.

Sin Embargo, su deleite en los seres humanos no duró mucho tiempo. “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. (Gn 6:5-7) Sin embargo Dios usaba hombres como Noé quién “anduvo fielmente con Dios.” (Gn 6:9)

En el libro de Números las palabras de Caleb son parte de una historia muy triste para el pueblo Israel. Dios había sacado a Su pueblo de su esclavitud en Egipto. Moisés envió 12 espías para ver la tierra de Canaán que Dios les había prometido. Al regresar, diez espías, habiendo visto la dificultad de la tarea de conquistar la tierra, concluyeron, “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros” (Num 13:31). Caleb, también uno de los 12 espías, vio todos los retos asociados con la conquista de la tierra. Pero Caleb dijo, “Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos” (Num 13:30). Y, “La tierra que recorrimos y exploramos es increíblemente buena. Si el Señor se deleita con nosotros, nos hará entrar en ella. ¡Nos va a dar una tierra donde abundan la leche y la miel!” (Num 14:7-8)

La incredulidad de los 10 espías produjo la desobediencia en todo el pueblo, por la cual los Israelitas fueron castigados. La fe de Caleb resultó en un deseo de obedecer a Dios. Como el escritor de Hebreos dice, “sin fe es imposible agradar a Dios” (Heb 11:6). En el mismo capítulo leemos acerca de los grandes héroes del Antiguo Testamento—Los “que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas,” (Heb 11:33). La fe es necesaria para hacer lo que Dios quiere y para deleitar a Dios.

Se encuentra algunos versículos en el Antiguo Testamento que dicen que Dios se complace o se deleita en algo o alguien.

  • “El Señor aborrece a los de corazón perverso, pero se complace en los que viven con rectitud.” (Proverbios 11:20)
  • “El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad.” (Proverbios 12:22)
  • “El Señor aborrece las ofrendas de los malvados, pero se complace en la oración de los justos.” (Proverbios 15:8)
  • “Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada —afirma el Señor—.” (Jeremías 9:24)
  • “¡Y alabado sea el Señor tu Dios, que se ha deleitado en ti y te ha puesto en el trono de Israel! En su eterno amor por Israel, el Señor te ha hecho rey para que gobiernes con justicia y rectitud.” (1Reyes 10:9)
  • “¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar.” (Miqueas 7:16)
  • “¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.” (Miqueas 7:18)

El hilo común en estos versículos es que Dios se deleita en los que viven o actúan en una manera especial; con rectitud, lealtad, justicia, amor, derecho y misericordia. Son características, parte de la imagen, de Dios mismo.

Al final de su vida Moisés escribió a los israelitas del deleite de Dios en Dt 30:9 y Dt 28:63.   “Entonces el Señor tu Dios te bendecirá con mucha prosperidad en todo el trabajo de tus manos y en el fruto de tu vientre, en las crías de tu ganado y en las cosechas de tus campos. El Señor se complacerá de nuevo en tu bienestar, así como se deleitó en la prosperidad de tus antepasados, siempre y cuando obedezcas al Señor tu Dios y cumplas sus mandamientos y preceptos, escritos en este libro de la ley, y te vuelvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.” (Dt 30:9)

“Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella.” (Dt 28:63)

Moisés ya muy anciano no pudo entrar en la tierra prometida y exhortó al pueblo de Israel a la obediencia. Israel tenía que escoger entre una vida con Dios o sin Dios; una vida de fe siguiendo a Dios con todo su corazón y alma o una vida de desobediencia; una vida que deleitaría a Dios o una vida de mucha maldición. El profeta Isaías escribió que en el fin ellos optaron por lo que no se agradó a Dios.

“Pero a ustedes que abandonan al Señor y se olvidan de mi monte santo, que para los dioses de la Fortuna y del Destino preparan mesas y sirven vino mezclado, los destinaré a la espada; ¡todos ustedes se inclinarán para el degüello! Porque llamé y no me respondieron, hablé y no me escucharon. Más bien, hicieron lo malo ante mis ojos y optaron por lo que no me agrada.” (Is 65:11-12)

Aunque Israel no fue fiel, Dios continuaba llamando a Israel porque Su deseo era deleitar en ellos.

“Ya no te llamarán ‘Abandonada’, ni a tu tierra la llamarán ‘Desolada’, sino que serás llamada ‘Mi deleite’; tu tierra se llamará ‘Mi esposa’; porque el Señor se deleitará en ti, y tu tierra tendrá esposo.” (Is 62:4)

PREGUNTAS PARA CONSIDERAR

El pueblo de Dios ya tenía la ley, ya había visto señales, milagros y su rescate de Egipto entonces ¿Por qué no confió en Dios para tomar posesión de la tierra prometida?

¿Por qué el pueblo de Dios, la Iglesia, no toma posesión del mundo hoy en día?

Los líderes de Israel quisieron conquistar la tierra, pero el pueblo no quiso. ¿Es lo mismo hoy? ¿Cómo podemos apoyar al pueblo deleitar a Dios y siempre hacer lo que le agrada?

El Nuevo Testamento

Dios está muy complacido con Jesús, Su amado. Dios habló de Su deleite en Jesús así:

  • “Esto fue para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: «Éste es mi siervo, a quien he escogido, mi amado, en quien estoy muy complacido; sobre él pondré mi Espíritu, y proclamará justicia a las naciones.” (Mt 12:17-18) (Is 42:1)
  • “Tan pronto como Jesús fue bautizado, subió del agua. En ese momento se abrió el cielo, y él vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma y posarse sobre él. Y una voz del cielo decía: ‘Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.'” (Mt 3:16:17)
  • “Mientras estaba aún hablando, apareció una nube luminosa que los envolvió, de la cual salió una voz que dijo: ‘Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo!'” (Mt 17:5)
  • “Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz.” (Col 1:19-20)
  • “Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” (Juan 8:28-29)

Jesús dijo que Él siempre hace lo que le agrada al Dios Padre (Juan 8:28-29). Y, el Padre lo escogió para proclamar justicia a las naciones y reconciliar consigo todas las cosas en la tierra y en el cielo, “haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz.” (Col 1:19-20) “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10)

Jesús hace lo que le agrada a Su Padre y nos llama hacer lo mismo, “para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;” (Col 1:10). Es claro en estos versículos que los cristianos, Su Iglesia, para agradarle a él llevan el fruto de reproducción. “Porque esto [orando por todos los hombres] es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,  el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1Tim 2:3)

“Para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.” (Rom 15:16)

En Lucas 15 Jesús habló a los líderes religiosos judíos y les contó las tres parábolas de una oveja perdida, una moneda perdida y un hijo perdido. En las primeras dos, alguien busca la cosa perdida; una sola oveja de 100 y una moneda de 10. Cuando se encuentra la cosa hay mucha alegría. Jesús explica, “así es también en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta, que por noventa nueve justos que no necesitan arrepentirse.” (Lucas 15:7).

A diferencia con la oveja y la moneda, nadie salió para buscar al hijo perdido. Jesús compara el hijo mayor con los judíos o los religiosos. No manifestaban preocupación por el sufrimiento de su padre ni por su hermano perdido. Se justificó en base de todo el trabajo que había hecho por su padre. No entendía el corazón de su Padre.

Entonces, como Su Iglesia, Su pueblo, debemos vivir para Dios, agradándole en todo, no solo viviendo en una manera recta pero llevando fruto en toda buena obra… para que todos los gentiles le sean una ofrenda agradable a Él. Hoy la Iglesia que deleita a Dios entiende que la Gran Comisión no es solo predicar el Evangelio, pero ella vive para Dios. Esta iglesia conoce el corazón de Dios para las naciones y obra activamente en Su misión. El amor de esta iglesia es evidente al mundo. Su manera de vivir es tan importante como sus palabras.

La Palabra:

Ya entendemos lo que deleita a Dios. Tenemos Su Palabra escrita, muchos libros cristianos, videos cristianos y escuchamos sermones cristianos cada domingo pero no aplicamos la Biblia bien a nuestras vidas. El mundo no ve una diferencia en la vida de los cristianos porque muchos cristianos son mundiales o son carnales, “y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” (Rom 8:8) El Señor no se complace en nuestras canciones y ofrendas tanto, pero se complace en cómo vivimos. Como ya hemos visto, Dios se deleita en los que viven o actúan en una manera especial; con rectitud, lealtad, justicia, amor, derecho y misericordia. Son características, parte de la imagen, de Dios mismo que Él quiere restaurar en nosotros.

  • Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. (1 Samuel 15:22)
  • Aleluya. Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. (Salmo 112:1)
  • El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón. (Salmo 40:8)

A través de Pablo Dios explicó el problema que tenemos en aplicar la Palabra a nuestras vidas.

“Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” (Romanos 7:22-25)

El problema no está en la ley que es buena, sino en la rebeldía del corazón del hombre pecador. La ley fue dada para revelar el pecado; no para eliminarlo. No tiene el poder necesario para producir obediencia. La ley puede producir temor a Dios, pero no puede crear santidad. No tiene poder para permitirnos cumplirla.

La frustración que Pablo expresaba la han sentido todos los que han intentado tomar en serio las normas reveladas en la Palabra de Dios. Con todo el buen deseo del corazón y con todos nuestros esfuerzos, no podemos cumplir con lo que Dios exige. Llegamos al fin del camino con un grito de desesperación como el que expresaba Pablo (7:24).

Pablo supo dónde se encuentra la solución al problema humano. El contestó su propia pregunta. No nos dejó sin esperanza frente a nuestra frustración y fracaso. Sólo en Jesucristo se encuentra el poder para vencer el pecado y vivir una vida santa. El provee poder para obedecer y deleitar a Dios

En griega, el idioma del NT, hay dos palabras diferentes para “amor,” phileo y agapao.

“Agapao (Ἀγαπαο)” habla de un amor despertado por un sentido de valor en el objeto amado, una aprehensión de su preciosidad. “Porque de tal manera amó (agapao) Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16) Dios ama al mundo porque la gente tiene valor o preciosidad.

“Phileo (Φιλεο)” es un amor que consiste en el resplandor del corazón encendido por la percepción de algo en el objeto que nos da placer o deleite. Es la respuesta del espíritu humano a lo que apela a él como placentera. La palabra fue utilizada para hablar de un afecto amistoso. Es un amor llamado de uno en respuesta a una sensación de placer o deleite que uno experimenta de una aprehensión de las cualidades en otro que proporcione tal placer o deleite.

En Juan 16:26-27 Jesús dijo, “Y no digo que voy a rogar por ustedes al Padre, ya que el Padre mismo los ama (phileo) porque me han amado (phileo) y han creído que yo he venido de parte de Dios. Los Santos tienen un amor por el Señor Jesús que surge de su alegría en él, un amor de deleite. El Padre tiene un amor de deleite en los santos, porque encuentra en cada santo Él en quien se deleite, el Señor Jesús, y porque los santos encuentran su deleite en Él también.

PREGUNTAS PARA CONSIDERAR

Las objeciones que Pablo presentó en Romanos 7:22-25 se escuchan con mucha frecuencia. Hoy en día se presentan más en relación con la doctrina de la seguridad en la salvación. Se dice que si enseñamos esta doctrina, muchos hermanos creerán que pueden vivir como les dé la gana.

A la luz de este pasaje, ¿cómo cree que Pablo contestaría estas objeciones? ¿Qué motivo sirve mejor para animarnos a vivir una vida santa? ¿Qué doctrinas hay en la carta a los Romanos que nos enseñan cómo andar en santidad? ¿Cómo se logra esta clase de vida que deleita a Dios?

La Biblia muestra que la Iglesia de Cristo trabaja activamente en misiones transculturales. ¿Es una iglesia realmente, un local que no tiene interés en evangelismo ni en misiones? La gente nunca va a levantarse más arriba de su liderazgo. ¿Qué debemos hacer como líderes para despertar amor en la congregación para las naciones?

Lea el articulo entero:   Una Iglesia que Deleita a Dios

8. La Explicación de la Iglesia

¿Qué es la Iglesia? El pensamiento de Dios no es el cristianismo; no es iglesias como centros organizados del cristianismo; no es la propagación de la actividad y enseñanza cristiana. El pensamiento de Dios es tener un pueblo en la tierra en quien y en el medio de quien, Cristo es todo y está en todos. Esta es la Iglesia. Tenemos que cambiar nuestras ideas. En el pensamiento de Dios la Iglesia comienza y termina con esto – la supremacía absoluta del Señor Jesucristo. Y, lo que Dios siempre busca es reunir los de Su pueblo quienes entienden más plenamente ese pensamiento de Él y son para Él el cumplimiento de Su propio deseo eterno, que el Señor Jesús en todas las cosas tiene la preeminencia y es todo y está en todos. Él pasa por alto la gran institución, la llamada “Iglesia” y está con aquellos que en sí son de un espíritu contrito y humilde y que tiemblan por Su Palabra y con quienes el Señor Jesús es el único objeto de culto y adoración. Tales personas satisfacen el corazón de Dios. Ellos, para Él, son la respuesta a Su búsqueda eterna.

Observa que la Palabra de Dios dice eso. Examínala nuevamente Col. 3:10-11: “En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos.” Allí “revestidos del nuevo hombre”, es decir, “se va renovando hasta el conocimiento pleno conforme a la imagen de Él que lo creó [el nuevo hombre].” Examínalo cuidadosamente y encontrarás que este es el nuevo hombre corporativo, la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, “Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.” (Ef. 1: 23), y allí, en ese hombre corporativo, no puede haber griego ni judío. Tenga en cuenta las palabras. No dice, donde griego y judío vienen juntos a la fraternidad bendita. No. No hay nacionalidades en la Iglesia; se han deshecho de todas las nacionalidades, y tiene ahora un nuevo hombre espiritual, una nueva creación, donde no puede haber griego, ni judío, ni esclavo, ni libre. Todas las distinciones terrenales se han ido para siempre. Es un hombre nuevo. ¡El brazo derecho no es un judío y el izquierdo un griego!

No, todos han salido. En esa Iglesia hay un nuevo hombre – no una combinación donde hay anglicanos, metodistas, bautistas, congregacionalistas y todo el resto se reúnen y ponen sus diferencias a un lado por el momento; eso no es la Iglesia. En la Iglesia estas diferencias no están simplemente cubiertas por el momento; no existen; hay un Cuerpo, un Espíritu. La Iglesia es esta, “Cristo es todo y está en todos.” Logren entender eso, y tendrán la Iglesia. Llama a cualquier otra cosa “la Iglesia” pero sin esto, entonces la cosa es una contradicción. Pruébalo por eso.

Si es cierto que la vida cristiana de acuerdo con el pensamiento y la mente de Dios es simplemente esto, “Cristo es todo y está en todos,” ¿somos usted y yo cristianos verdaderos? Porque lo hemos visto que por la Cruz salimos para hacer espacio para el Señor Jesús. Ahora, si profesamos que hemos llegado al Señor por el camino del Calvario, la consecuencia es que hemos ido por esa Cruz, para que Cristo pueda ser todo y estar en todos.

¿Qué piensas de esto? ¿Quisiéramos un poco del mundo? ¿Todavía voluntariamente nos aferramos a esta y aquella cosa fuera del Señor, porque el Señor Jesús no nos ha satisfecho totalmente a nosotros y debemos añadir un peso falso en la balanza de nuestra vida? Un cristiano mundano es una contradicción en el título. Tener un poquito de algo fuera de Cristo es negar el Calvario y estar en oposición a la intención eterna de Dios referente a Cristo. ¿Tomará esa responsabilidad? Dios determinó esto desde la eternidad con respecto a Su Hijo; y ¿podemos profesar pertenecer al Señor Jesús y sin embargo, al mismo tiempo, negar que Él sea todo y esté en todo para nosotros? Si es así, hay algo malo, hay una denegación, una contradicción. Nos oponemos al pensamiento y propósito de Dios. ¿Es cierto que Él es todo y está en todos? Él lo será si entregaremos todo a Él.

¡Oh! Esas sugerencias sutiles que siempre están siendo susurradas en nuestros oídos, que si renunciamos esto y eso vamos a perder algo y la vida va a ser más pobre, y que vamos a ser limitado hasta que no tengamos nada. ¡Es una mentira! Eso es la lucha contra el pensamiento grande de Dios para nosotros. El pensamiento de Dios para nosotros es que Uno, no menos que Su Hijo Jesucristo, en quien toda la plenitud de Dios habita en forma corporal, debe ser nuestra plenitud. ¡Toda la plenitud de Dios en Cristo para nosotros! Usted nunca va a alcanzar eso si lo rechaza a Él. La vida será mucho menos de lo que puede ser si no va todo el camino con el Señor; y lo que obtiene en cuanto de nuestra consagración al Señor, nuestro abandono entero y completo a Él en nuestra vida y nuestro corte completo con todo lo que no es del Señor, lo obtendrá en el ámbito del servicio. Esta carne ama exhibirse a sí mismo en la obra cristiana y nos dice que si vamos a ser dependiente del Señor entonces vamos a tener un tiempo ansioso. Pero una vida de dependencia en Dios puede ser una vida de romance continua. Allí haremos descubrimientos que son maravillas constantes.

Es posible estar casi muerto un minuto y en el siguiente el Señor le dará algo para hacer y estar muy vivo, dependiente de Él para cada aliento que usted respira. Pero así llega a conocer al Señor. Entonces, después de esa experiencia eres tan impotente y muerto otra vez durante un tiempo, pero recuerde que el Señor hizo algo. De repente Él lo hace otra vez; y así la vida se convierte en un romance; pero nadie podría adivinar que estaba dependiendo en el Señor para la pura respiración. Es una cosa muy bendita saber que el Señor lo hace, cuando usted no podría hacerlo en absoluto; ¡es humanamente, naturalmente, imposible, pero el Señor lo está haciendo!

Sígame, amado, en la materia de la Iglesia. Aplique la prueba. Yo no hablo como juez, con desaprobación, ni voy a discriminar en un sentido equivocado, pero permítame ser fiel – para nosotros, nuestra fraternidad debe ser donde el Señor Jesús es más honrado. Nuestra fraternidad debe ser donde Dios recibe lo suyo más plenamente, donde Cristo es todo y está en todos. Nosotros no debemos ser sujetos a tradiciones, a cosas que hacen la pretensión y toman el Nombre. Donde el Señor es más honrado debe ser en nuestros corazones; donde todo lo demás se ha subordinado a esta: Jesucristo es todo y está en todos. Ese es el pensamiento de Dios para la Iglesia, y ese debe ser el lugar a donde van nuestros corazones. El lugar donde Dios va a registrar Su testimonio y traerá el impacto de ese testimonio a otros estará donde el Señor Jesús es más honrado; y puede tomarlo en serio que cuando hay más necesidad no será una pérdida de oportunidad de ministerio si está totalmente de acuerdo con el propósito de Dios referente a Su Hijo.

Todo Ser Viviente

Recuerde que todo en relación con el cristiano es experimentado. Todo en relación con el Señor Jesús es esencialmente experimentado. No es sólo doctrinal. Esto no es una cuestión de credo. No es que aceptamos algunas declaraciones de doctrina o credo y por ese hecho somos llevados a una relación con el Señor Jesús. No somos hechos cristianos por la aceptación de declaraciones doctrinales o credos ortodoxos o cosas sobre el Señor Jesús. La Iglesia no se constituye en ese terreno, aunque la Iglesia representa ciertas cosas. La experiencia tiene que ser forjada en la vida y tiene que convertirse en parte de uno mismo. No es suficiente creer que Cristo murió en la Cruz. Eso tiene que venir aquí abajo en nuestras vidas y convertirse en una experiencia, una fuerza poderosa, un funcionamiento y factor de nuestros seres. La Iglesia no es establecida en una base de declaraciones doctrinales. No es posible reunir a personas y decir que esto es perfectamente sólido, que constituiremos nuestra iglesia sobre esta base. No se puede hacer.

La Iglesia es en lo que ha sido forjada la verdad, en lo que se hizo experimental. Credos no pueden mantenerse juntos cuando el infierno se eleva a dividirse. No, el credo más ultra-fundamental no ha logrado mantener unida a la gente. La unidad del Espíritu es algo forjado adentro. Si no es así, no hay nada que puede resistir los espíritus divisivos, cismáticos que están alrededor. Todo debe ser experimental, no simplemente doctrinal, no de credos. Ahora eso es donde se llega a la realidad de Dios. Es una cosa para cantar himnos sobre Cristo es todo y está en todos, para verlo como una cosa objetiva y estar de acuerdo con ello; pero es otra cosa ser traído experimentalmente al lugar donde esta verdad realmente funciona. Hoy hay muchos que dicen “sí, eso es correcto, Cristo es todo y está en todos”, y mañana por la mañana, cuando se toca a ellos con algo insignificante de sus preferencias, se encontrará que Cristo no es todo y no está en todo. Tenemos que llegar a eso a través de la experiencia. ¡Que el Señor nos dé la gracia para ella!

Mi petición final que hago es que todos nosotros debemos buscar nuevamente el entronizo del Señor Jesús como Señor supremo en nuestros corazones, en cada parte de nuestras vidas, en todas nuestras relaciones; que si hay algo que hemos estado reteniendo, lo debemos dejar pasar; si hemos tenido cualquier cosa en secreto, debemos apartarnos de ella ahora; si hemos sido menos que totalmente cometidos a Él, desde ahora esto no será más, pero Él debe ser todo y está en todos desde este momento. Esa debe ser nuestra comprensión, nuestro compromiso con el Señor. ¿Usted lo hará? Pida al Señor que rompa toda atadura que está en el camino a Él siendo todo y estando en todos. ¿Estamos preparados para eso? ¡Que el Señor nos dé gracia!

Preguntas para considerar:
¿Es Cristo todo y está en todas partes de nuestra vida? ¿Iglesia?
¿Qué area de mi vida entrego a Cristo hoy?
¿Cómo puedo compartir este mensaje con mi iglesia para que Él sea todo y esté en todos?

Lea el articulo entero:   Cristo – Es todo y está en todos

7. La Explicación del Nuevo Testamento

Y el Nuevo Testamento muestra unos grupos pequeños, pequeños entre los pueblos de la tierra, despreciados, expulsados, apenas permitidos hablar sin ser perseguidos amargamente y a quienes finalmente viene la ira organizada y el odio de las naciones de este mundo hasta que todos los recursos de un gran imperio de hierro son explotados y puestos en funcionamiento para borrar el recuerdo de este pueblo humilde y despreciado. La historia es simplemente esto, que han destruido los imperios, las potencias mundiales han dejado de ser. Pasamos por todo el mundo ahora examinando las reliquias y ruinas de los grandes imperios; pero ¿dónde está la gente del camino del Nazareno despreciado? ¡Una gran multitud que ningún hombre puede contar! El cielo está lleno de ellos, y aquí en la tierra hay decenas de miles de personas que conocen y aman al Señor Jesús, quienes son de este camino. La explicación es que Dios determinó que Su Hijo debe ser todo y en todas las cosas debería tener la preeminencia. Al entrar en una relación viviente con el Hijo de Dios los hombres y el infierno pueden hacer lo que lo harán – Dios llegará a su meta y tal pueblo será triunfante.

Preguntas para considerar:
¿Tiene su iglesia la esperanza de cambiar su país? ¿Cuál es el precio para nosotros? ¿Estamos preparados para pagarlo?
¿Quisieramos ver la meta de Dios realizada? ¿Es la meta de Dios también nuestra meta?

6. La Explicación del Antiguo Testamento

¿Qué es el Antiguo Testamento? Todo ello es una colección de grandes representaciones de Jesucristo. Observa las dos más importantes, el Tabernáculo y el Templo. Estas son representaciones integrales del Señor Jesús ambos en Su persona y en Su trabajo, y como tal, éstos ocupan el lugar central en la vida de un pueblo elegido, cuya vida está vinculada a ellos. Los dos son uno, y mientras el pueblo elegido se encuentra en una relación correcta con ese objeto central, el tabernáculo o el templo: mientras ellos le dan su lugar de honor y reverencia y lo mantienen en su lugar de mayor santidad: mientras son fieles a su espíritu y sus leyes y su testimonio: aunque son entre todos los pueblos de la tierra los menos capaces, naturalmente, de cuidar sus intereses, sin embargo, son el pueblo supremo de la tierra; no hay una nación o un pueblo en la tierra capaz de mantenerse de pie delante de ellos. Ellos nunca han sido capacitados en el arte de la guerra, no tienen una larga historia detrás de la estrategia militar y armas y son en sí mismos un pueblo indefenso: aún así ascienden no sólo sobre las naciones individuales mayores y más poderosas que ellos mismos, sino sobre una combinación de naciones unidas; y aunque todos se unen contra ellos, mientras son fieles a ese objeto central son supremos. Ese objeto central es una representación del Señor Jesús en Su persona y Su trabajo. La interpretación espiritual es que cuando el Señor Jesús tiene Su lugar hay supremacía; Hay una supremacía absoluta cuando en todas las cosas Él tiene la preeminencia en y a través de y por Su pueblo. “Cristo es todo y está en todos”. Cuando esto es la verdad en Su pueblo no hay ninguna fuerza capaz de resistirlos. El secreto de la supremacía y soberanía absoluta es el Señor Jesús teniendo Su lugar en la vida y en los corazones, en todos los asuntos y relaciones de Su propio pueblo; entonces las puertas del Hades no pueden prevalecer.

Preguntas para considerar:
¿Pensamos en Jesús como nuestro salvador personal o como el salvador para todo nuestro pueblo?
¿Tiene el Señor Jesús Su lugar en la vida y en los corazones, en todos los asuntos y relaciones de Su propio pueblo? Si no, ¿Cuál es el resultado?

5. La Explicación del Servicio Cristiano

¿Qué es el servicio cristiano de acuerdo con la mente de Dios? No es necesariamente nuestra idea tener un programa muy completo de actividades cristianas. No es que siempre estamos ocupados en lo que llamamos ‘las cosas del Señor’. No es la cualidad ni la cantidad de nuestra actividad ni el negocio de la Iglesia. No es el grado de nuestra energía y entusiasmo en las cosas del Reino de Dios. No son nuestros planes, nuestras empresas por el Señor. Amado, la prueba de todo el servicio es su motivación. ¿Es el motivo, de principio a fin, que en todas las cosas Cristo puede tener la preeminencia, que Cristo puede ser todo y está en todos?

Sabe las tentaciones y la fascinación del servicio cristiano; la fascinación de ser ocupado, de ser ocupado con muchas cosas; teniendo su programa, sus proyectos, sus empresas; estando siempre en ello, y siempre haciéndolo. Existe un peligro que ha atraído a multitudes de los siervos del Señor. El peligro es que les lleva a la prominencia, haciendo el trabajo su propio; es su trabajo, sus intereses, y mientras más gobierna y ejecuta mayor es su satisfacción.

Hay una diferencia entre siempre trabajando en el servicio cristiano por el mero placer de actividad, con la fascinación de ello y todas las ventajas y favores que constituyen para nosotros mismos y su gratificación a nuestra carne – hay una gran diferencia entre eso y esto, “Cristo es todo y está en todos”. A veces esto último es alcanzado poniéndonos fuera de la acción; y, a continuación es la prueba, si nosotros estamos, o no, bastante satisfechos al ponernos por completo afuera del trabajo si sólo puede ser el Señor más glorificado así. Si sólo Él puede ser glorificado, no importa si se ve o se escucha a nosotros. Nosotros en algún modo estamos llegando, en la gracia de Dios, cuando estamos bastante contentos a ser arrinconados, sin ser vistos y perceptibles, si así el Señor Jesús puede llegar a preeminencia más rápidamente y completamente.

En alguna manera nos encanta el servicio y pensamos que la única manera que el Señor puede entrar en Su gloria es si somos el instrumento. La rivalidad en el podio y púlpito; sensibilidad porque uno está puesto delante de otro, porque el sermón del uno recibe más atención que lo del otro; los comentarios favorables acerca del otro, etc. Sé todo sobre esto. Después de todo, ¿qué buscamos? ¿Nos gusta impresionar a nuestra audiencia por nuestra inteligencia? O, ¿nos gusta dar a conocer a nuestro Señor? ¡Una gran diferencia! A veces el Señor recibe más de nuestros malos tiempos que pensamos, y es posible que cuando tenemos buenos tiempos Él no ha recibido el máximo. En esta es la necesidad de mantenernos retirados, débiles y humildes; que así Él podrá tener la preeminencia.

El desafío de servicio según el pensamiento de Dios es simplemente esto— ¿Por qué estamos haciéndolo? ¿Queremos estar en el trabajo porque nos gusta estar ocupado? ¿O es totalmente y sólo que, por cualquier medio, Él pueda tener la preeminencia, que la meta de Dios se puede realizar? Si Él puede ser todo, y estar en todos, ya sea por nuestra vida o muerte, hemos llegado al lugar donde realmente deseamos “que… Cristo será magnificado en mi cuerpo, por vida o por muerte.” (Fil 1: 20). Ésa es la explicación del servicio desde el punto de vista de Dios.

Preguntas para considerar:
¿Cuál es mi razón para servir?
¿Por qué muchos no evangelizan, no tienen la meta de ver Jesús en todos?
¿Ayudamos a otros servir aunque no es en nuestra iglesia?