¿Qué es la Vida Eterna?

¿Qué es la Vida Eterna?
por Brian L. Avery y Jerry Jacobson, ©2012 United World Mission Inc.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16, NVI)

La mayoría de los cristianos conocen este versículo, pero ¿Qué es la vida eterna?

Diferentes personas y culturas tienen conceptos diferentes de lo que sucede después de la muerte terrenal. La mayoría de los cristianos o creyentes piensan que la vida eterna es sola una vida que sigue después de la muerte; mayormente una vida en la presencia del Señor Jesucristo y Dios en el cielo. Sin embargo, la Biblia presenta un concepto de la vida eterna que pocas veces es entendido por los “cristianos” o “creyentes;” quienes son las personas que Dios salvó; las personas que tienen sus pecados perdonados.

Podemos mirar muchas cosas de puntos de vista diferentes.  Por ejemplo, puedo mostrarle una Biblia con sólo la portada en frente visible. Por lo general, usted vería el libro con el título del libro que dice “La Santa Biblia”.  Podría mostrarle el lado posterior de la misma Biblia.  Sería del mismo color pero no tendría ninguna letra ni una palabra.  Podría parecer como cualquier otro libro.  Podría mostrarle la Biblia abierta, tal vez con letras rojas y negras.  Cada vista del libro es diferente pero siempre sería la misma Biblia.

Hay muchos asuntos que la Palabra de Dios describe en maneras diferentes, de diferentes puntos de vista, sin embargo son el mismo.  Así es con el concepto de la vida eterna.

Definiciones Bíblicas de la Vida Eterna: Se encuentra en la Biblia varias definiciones de la vida eterna. Para esta seria de estudios enfatizamos dos.

Romanos 6:23 dice “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”  Dice que la vida eterna es una dádiva de Dios.  Una dádiva es algo que se da gratuitamente.  Entonces, la vida eterna viene de Dios y es dada por Dios.  La vida eterna es un regalo.  Es gratis.  No es necesario pagar ni hacer algo para recibir la vida eterna.  Y, se encuentra a vida eterna “en Cristo Jesús,” Señor nuestro.

“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” (1Juan 5:20)  Lea y piensa bien en lo que dicen los versículos.  La vida eterna es “conocer al que es verdadero.”  “El verdadero” es Jesucristo.  Así entendemos que la vida eterna es Jesucristo.

“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.  Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.” (Juan 12:49-50).  Piensa bien en lo que dicen los versículos.  Dicen que “el mandamiento del Padre” dado a Jesús es la vida eterna. ¿Qué fue mandado a Jesús por el Padre?  Fue lo que dijo Jesús.  Fue lo que Jesús habló. Entonces, la vida eterna es las palabras de Jesús, o las palabras de Dios.

En Juan 17:3 Jesús dijo “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” ¿Qué dice Juan 17:3 en cuanto a la vida eterna?  La vida eterna es conocer a Dios y a Jesucristo.  Entonces podemos interpretar Juan 3:16 así:  “… para que aquel que en él cree, no se pierda, mas conozca al único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Dios envió.”

Con esto, tenemos dos preguntas.  ¿Cómo podemos conocer al infinito, eterno Dios y a Jesucristo?  Y, ¿Qué es conocer a Dios?

Hay tres maneras de poder conocer a Dios.

1) Dios, el creador de todo se nos revela en Su creación. Romanos 1:20 dice, “Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.” Todo lo que Dios creó es una expresión de Su naturaleza. La grandeza, el orden, la diversidad, la complejidad, la belleza de la creación, etc., son expresiones de Él (Salmo 19:1-2).

2) Dios se nos quiere revelar por medio de la Biblia (las Escrituras). Es una revelación especial; la historia de cómo Dios creó el mundo, cómo la humanidad lo rechazó, y cómo Dios realizó Su plan para restaurar la humanidad. “Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos” (Gá 4:4). “Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida” (Juan 5:24). Un discípulo tiene sed por estudiar la palabra de Dios para conocer a Dios y lo que Él quiere para la humanidad. “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.” (Salmo 42:1)

3) Dios mora en Sus discípulos a través del Espíritu Santo y nos ofrece la intimidad, unión, amor y compañerismo con Él. “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes” (Juan 14:15-17). “Dentro de poco el mundo ya no me verá más, pero ustedes sí me verán. Y porque yo vivo, también ustedes vivirán. En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes” (Juan 14:19-20).

Esta intimidad y comunión con Dios se diferencia el Cristianismo de otras religiones. Jesús lo hizo posible con su muerte en la cruz, pagando la pena por nuestros pecados para que conozcamos a Dios y a Jesucristo. “A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.” (Col 1:27)

Conocemos a Dios como conocemos una persona.  Nos relacionamos con ella. Generalmente, conocemos a una persona por conversar con ella.  También por estar juntos, por hacer actividades juntos.  Poco a poco aprendemos lo que le gusta y no le gusta la persona, cómo quiere hacer las cosas, su carácter, su personalidad…

Es igual con Dios.  Dios ha dado a su Espíritu Santo para morar en nosotros.  Está con nosotros y en nosotros.  Su propósito es comunicarnos lo que Dios quiere hacernos entender (Juan 15:15), y comunicar a Dios lo que queremos compartir con Él. “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,” (1Cor. 2:11-12).

Si Dios comunicó sus deseos a los hombres de Dios del Antiguo Testamento como Adán, Noé, Abraham, Moisés, … quienes no tenían al Espíritu Santo morando en ellos, tanto más se comunica con nosotros, sus hijos, quienes tenemos al Espíritu Santo.

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